Ahí está. La Montaña. Mole regia y majestuosa que te acoge en su saya como la yaya a su infante.De vega a suso como tobogán trastocado, unas veces tierra otras veces roca.Ahí la tienes guiando tus pasos a coronar su morra, entretanto muestrasu talle carrascoso y denso.Ahí la tienes, gallarda y cortés, rogando halagos y recelo para que puedas volver.Si con ella un día topas, su tonada arrebatará tu sentimiento.Gema Arroyo